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Enfermedades de la Piel, Estética

¿Hongos en las uñas?

La onicomicosis o la presencia de hongos en las uñas es una de las afecciones más comunes que los dermatólogos debemos atender a diario. Muchos de los pacientes acuden al dermatólogo en última instancia, cuando el hongo ya se ha extendido. Es frecuente que refieran que intentaron tratarlo sin éxito con remedios caseros y productos automedicados o que fueron indicados por profesionales no médicos. Otra causa de la visita tardía al dermatólogo es que no consideraron que era un daño de importancia o no les ocasionaba molestia alguna, sobre todo en los varones quienes suelen tener los pies cubiertos todo el año.

Para combatir esta infección se requiere un adecuado diagnóstico y para ello se debe determinar en primer lugar qué tipo de hongo es el atacante (estudio micológico), ya que con esa información se logrará realizar un tratamiento responsable y efectivo, que suele concluirse tras un largo periodo de persistencia. Lamentablemente, algunos pacientes no concluyen los tratamientos, agravando la enfermedad.

En las infecciones de este tipo intervienen tres grupos de hongos: los dermatofitos, que son patógenos de la mayoría de las onicomicosis, los mohos y las levaduras; estos dos suelen ser hongos oportunistas que invaden la uña enferma, previamente colonizada por los dermatofitos.

Síntomas generales de la presencia de hongos en las uñas

Variación del color

La uña varía de color, adquiriendo una tonalidad blanquecina o amarillenta al inicio, pero que se puede ir tornando de un color marrón oscuro, cuando la enfermedad progresa.

Engrosamiento

La uña se va engrosando siendo, incluso, imposible de recortarla.

Deformidad

La uña contaminada toma una forma irregular y se torna frágil llegando, en algunos casos, a descascararse y desprenderse.

Factores que incrementan el riesgo de padecer hongos en las uñas

Existen una serie de múltiples factores que predisponen a la presencia de onicomicosis, tales como:

  • Edad avanzada, familiar con onicomicosis.
  • Diabetes, enfermedades que causan inmunosupresión, obesidad, psoriasis.
  • Tener hongos en los pies (tiña pedis o “pie de atleta”).
  • Lesión o traumatismo de la uña.
  • Sudoración del pie o humedad causada por zapatos inadecuados.
  • Utilizar instrumentos de pedicura o manicura que no han sido esterilizados.
  • Uso de duchas, vestuarios o piscinas comunitarias.

Diagnóstico

Es fundamental que el paciente comprenda que para iniciar el tratamiento se necesita realizar el estudio de la uña (raspado) para identificar el agente causante. No es correcto dar tratamiento sin antes haber confirmado el agente.

Tratamiento contra los hongos

Dado que la mayoría de los pacientes acude con lesiones avanzadas, la terapia de primera opción sigue siendo el uso de terapia oral (terbinafina o itraconazol) por 4 meses cuando la afectación es en las uñas de los pies y por 3 meses cuando la afectación es en las uñas de las manos. El fluconazol no es un medicamento recomendado como primera opción, contrario a lo que muchos pacientes piensan. Por otro lado, el riesgo de los tratamientos orales está en el daño que podrían producir al hígado, lo cual es poco frecuente si la persona es sana, por lo que debe ser monitorizado sobre todo en pacientes con otras enfermedades o que toman otros medicamentos. La curación definitiva se observará en el plazo de diez a 12 meses en promedio.

No es recomendable la avulsión o extirpación de la uña contaminada, ya que ello no curará de forma definitiva la enfermedad, además de correr el riesgo provocar distrofia ungueal (uña deforme) de forma permanente.

Salvo casos puntuales como poco compromiso de la uña, edad pediátrica o contraindicación absoluta para el uso de pastillas, la terapia tópica (lacas) por diez a 12 meses, resulta una opción.

El más novedoso: tratamiento con láser

La técnica del láser es la más novedosa, práctica y sin efectos colaterales para resolver la infección con hongos en las uñas. Dado que las tasas de curación son más bajas que las logradas con las terapias orales, no se debe usar como una primera opción, sino como un complemento a la terapia oral o como una alternativa en pacientes que no pueden tomar medicamentos.

La sensación que tiene el paciente con esta terapia es la de calor intenso en la zona donde está siendo aplicada, sin que llegue a ser dolorosa. Esta fuente de alta temperatura transmitida por el láser es la que destruye el hongo y las esporas.

Lo recomendable es consultar desde un inicio con su médico dermatólogo, quien es el especialista en las enfermedades de la piel, pelos y uñas.

Ana Alvarado

Dr(a). Ana Alvarado

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