rosacea-sintomas-y-tratamiento
Enfermedades de la Piel

Rosácea, síntomas y tratamiento

La rosácea es una inflamación crónica de la piel, que se caracteriza por la aparición de manchas rojas, erupciones, granitos, nódulos y, en algunos casos de rosácea, excesivo crecimiento de las glándulas sebáceas. Generalmente aparecen en la frente y la nariz, llegando, incluso, a afectar gravemente los ojos.

Esta infección puede llegar a deformar el rostro, afectando la vida del paciente por las repercusiones psíquicas que conlleva. En muchos casos se inicia con una fotodermatitis, producto de la sensibilidad de la piel a las radiaciones ultravioletas.

Variedad o subtipos de Rosácea

Esta enfermedad no tiene etapas degenerativas, sino variedades de rosácea, conocidas como subtipos. Veamos cuáles son las características de cada uno de ellos:

Eritematotelangiectásica

Se caracteriza principalmente por un excesivo y persistente enrojecimiento en la zona T del rostro (frente, nariz y mejillas) y por la presencia visible de dilataciones de pequeños vasos sanguíneos conocidos como “arañas vasculares”. El paciente sufre de picazón, ardor y descamación.

Papulopustular

Además del persistente enrojecimiento, este subtipo de rosácea presenta lesiones con acumulación de pus. A veces es confundida, por los pacientes, con acné vulgar, por ello es importante el diagnóstico de un médico dermatólogo que, además, realice el tratamiento adecuado. Este subtipo, también, puede presentar arañas vasculares (telangiectasias) como en el subtipo ya explicado.

Fimatosa

Esta rosácea presenta engrosamiento de la piel, nódulos y deformación de la superficie del área afectada y puede incluir, adicionalmente, algunas características de los subtipos ya descritos. La zona más común donde se desencadena la rosácea fimatosa es la nariz, aunque puede incluir el mentón, la frente, las mejillas y las orejas. Nos concentraremos en explicar más sobre la rosácea fimatosa en este artículo, por ser, esta, una de las más agresivas.

Ocular

La afectación de los ojos en la rosácea es algo muy característico y bastante habitual, hasta uno de cada cinco casos pueden desarrollarlo. Suele aparecer especialmente en los casos de rosácea en pacientes jóvenes. Los ojos están lacrimosos, irritados y enrojecidos. El borde los párpados suele verse afectado con más frecuencia, apareciendo telangiectasias en la superficie. Las personas suelen quejarse de tener sensación de arenilla en el ojo, y frotárselo con frecuencia. Además no soportan la luz muy intensa y pueden tener la visión borrosa. La rosácea ocular se puede complicar con alteraciones de la parte anterior del ojo, como la queratitis, el hipopión, la conjuntivitis y la uveítis anterior.

Otro tipo de rosácea que hay que tener en cuenta sería la rosácea fulminante que acostumbra a aparecer en mujeres jóvenes de forma brusca y se caracteriza por la presencia de mucha inflamación con pústulas y nódulos internos. Brota de forma generalizada en la cara y provoca cicatrices permanentes. Los límites entre este tipo de rosácea y una forma agresiva de acné son muy difusos, pero en cualquier caso el diagnóstico precoz y el tratamiento rápido mejoran el pronóstico a largo plazo.

La importancia de reconocerla pronto

La rinofima glandular es la forma más común de la rosácea fimatosa y la que más llega a desfigurar el rostro. Esta condición hace que la superficie del tejido cutáneo afectado adquiera el aspecto de “piel de naranja”. El engrosamiento que sufre la piel llega a deformar, por completo, la nariz.

Con el avance de la enfermedad, el paciente comenzará a sentir un olor desagradable como consecuencia de la sobre producción de sebo y el crecimiento de hongos y bacterias entre las irregularidades de la piel deformada.

Esta variedad de rinofima, además de ser la más común, también es la más grave. Pero existen otras tres tipos más de variantes:

  • Fibroangiomatosa: es más frecuente en personas de tez clara. La nariz adopta una coloración roja violácea y la visibilidad de los vasos de las fosas nasales se explayan hasta el puente nasal.
  • Actinica: la infección se presenta de un color amarillento producto de la inflamación de las glándulas sebáceas, la piel se torna irregular y hay presencia de comedones. La nariz no suele deformarse.
  • Fibrosa: se caracteriza por un aumento de protuberancias en la epidermis de la nariz.

Por las características a las que puede llegar la enfermedad y las consecuencias físicas y psicológicas que, con ella, se producen, resulta muy importante reconocer los indicios y acudir al médico dermatólogo para la obtención de un diagnóstico, que es el primer paso para embarcarse hacia la ruta de la solución. Pues es una enfermedad curable y no contagiosa.

Todo tiene solución

Un paciente puede ser presa de la ansiedad y el estrés por el aspecto que genera la rosácea fimatosa, pero estos estados emocionales solo empeora la condición de la enfermedad.

Para esta enfermedad, que en los hombres es veinte veces más frecuente que en las mujeres, existe una variedad de tratamientos que el médico dermatólogo decidirá de acuerdo al diagnóstico de la afección y a las condiciones del paciente. A continuación, algunos de los tratamientos usados:

Tratamiento con fármacos

En algunos casos se ha utilizado isotretinoína para tratar la rinofima glandular que ha logrado beneficiar a pacientes con piel grasa y lesiones inflamatorias. Sin embargo, para la mayoría, la isotretinoína ha resultado un producto muy irritante y debe usarse en dosis bajas. En forma tópica se usa la clindamicina, en loción o gel dos veces al día (mañana y tarde) y el metronidazol, por las noches. Los antibióticos también pueden ser usados vía oral.

Sea tópico u oral, los tratamientos con fármacos duran alrededor de 40 días, tiempo después, se comienzan a ver las mejoras.

Láser de CO2

El láser de CO2 resulta un tratamiento eficaz para la rinofima glandular, que es la variante más agresiva. Con este, también, se pueden eliminar los nódulos, incluso, los más grandes, mejorando notablemente el aspecto del paciente.

Otra opción es eliminar la hiperplasia sebácea necesaria con el láser y complementar con una intervención quirúrgica para retirar los nódulos que deforman la nariz. 

Otros tratamientos

Las terapias de fotodinámica, electrodesecación, dermoabrasión y radioterapia se han aplicado en algunos pacientes con rinofima. Pero aún se evalúa los resultados y los efectos colaterales a largo plazo.

Guichell Marie Revilla Robinson

Dr(a). Guichell Marie Revilla Robinson

SOLICITAR CITA